Discapacidad, ¿heroísmo o igualdad? (Telesur/ Venezuela)

Vivir en Caracas, urbe con una población de tres millones de habitantes, quienes han logrado acomodarse a los accidentes geográficos de un valle de 2 mil 050 km2, nos lleva a sentirnos protagonistas de nuestra propia historia. Quien ha vivido en Caracas sabe porqué “insubordinada” es la palabra que puede definir la ciudad. Caracas, con su geografía y urbanismo, pareciera exigir de los cinco sentidos en su máximo esplendor. A una amiga española recién llegada a Venezuela le molestaba que la ciudad no la dejara permanecer en el anonimato: echaba en falta aquella forma anodina del transporte público europeo que presionando un botón le permitía llegar a su destino sin que nadie notara su presencia. En Caracas debes hacerte notar incluso para pedir la parada: compitiendo con el volumen de la música, venciendo todos los obstáculos entre el pasajero y el chófer, deberás entonar un fuerte “En la Parada Por Favorrrrrr” si tu deseo es bajarte.

Ahora bien, ¿qué sucede con las personas mudas, con movilidad reducida o de talla baja que no pueden ni siquiera subir a las camionetas? Fuimos educados para una “normalidad” donde la discapacidad tiene poco lugar, hasta tal punto que en Venezuela ni siquiera era habitual la presencia de personas con estas condiciones en el espacio público. Quizá por eso cuando vemos a una persona con movilidad reducida, discapacidad visual e incluso mental, inmediatamente la convertimos en héroe o heroína. Ellos SÍ son héroes y no nosotros; lo son porqué son capaces de vencer todas las dificultades, a pesar que casi nunca son vistos desde un prisma de igualdad.

Existe un acuerdo tácito que considera que una persona con discapacidad y otra sin ella son iguales. Sin embargo, cuando la sociedad naturaliza el hecho de que no estén en la escena pública ni que puedan ejercer su sexualidad o incluso casarse, se está aplicando una discriminación sistemática. Esperemos que esta discriminación tenga sus días contados, gracias al rol de Hugo Chávez en el reconocimiento e inclusión de los casi cuatro millones de venezolanos y venezolanas que viven con algún tipo de discapacidad. Desde el 15 de noviembre de 2.006, con la aprobación de la Ley para Personas con Discapacidad , se devolvió el rol protagónico a un sector de la población que había sido históricamente olvidado.

Neimar Ramírez es claro ejemplo de la ratificación social que están viviendo las personas con discapacidad durante los últimos años. Él se presenta como un Caballo de Acero que cada día surca el accidentado valle caraqueño. Antes, él vivía en una casa ubicada en uno de los cerros caraqueños que le obligaba a ingeniárselas para subir y bajar dos mil escalones y poder llegar al centro. Hoy, Neimar sigue enfrentándose a lo intrincado del relieve caraqueño pero desde una posición más cómoda: ya no vive en lo alto del cerro, hoy es beneficiario de una de las 700 mil viviendas dignas construidas por Gran Misión Vivienda Venezuela. Las personas con discapacidad están integradas a la vida cotidiana y forman parte también de los movimientos sociales que demandan una sociedad más inclusiva. Pero quizá el mayor desafío en términos de inclusión lo tiene el resto de la sociedad que todavía debe dejar de ver a las personas con discapacidad como seres extraordinarios y en cambio aceptar, en pie de igualdad, que todos tenemos los mismos deberes y derechos.

Nota retomada de: http://www.telesurtv.net/news/Discapacidad-heroismo-o-igualdad–20150910-0064.html.

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