Trabajar es clave en la inserción social de las personas con discapacidad (Paso a paso / España)

Un empleo no representa únicamente un beneficio económico. Representa autoestima, salud mental y una salida del aislamiento

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Según Pablo Monteagudo, de 39 años de edad y afectado por el síndrome de Freeman-Sheldon (condición que le ocasiona una parálisis en la mitad del cuerpo) “El trabajo te da beneficio económico, autoestima y salud mental. Tienes días de rutina y días de descanso, eso te centra”.

Aunque tener empleo es algo muy importante para cualquier persona en el mundo, para las personas con discapacidad es mucho más que eso, porque “su inserción laboral es clave para su inserción social” añade Pablo, psicólogo social y coordinador del Servicio de Integración Laboral de Sant Adrià de Besòs (ciudad del área urbana de Barcelona).

Monteagudo explica: “Difícilmente eres una persona que cuenta como ciudadano en esta sociedad si no tienes un trabajo. Un día tú me puedes invitar al cine, pero a lo mejor alguna vez me apetece invitarte a ti. Eso es igualdad”.

Debiendo superar barreras en su trayectoria laboral, Pablo asume con dedicación y conocimiento de causa la labor de apoyar a otras personas con discapacidad a recorrer ese difícil camino y luchar contra la discriminación y el ostracismo. “Tardé cinco años en encontrar trabajo de integrador después de licenciarme en Psicología en 1993. Cuando ves que no consigues trabajo, y que en muchos casos es por prejuicios hacia tu condición física y/o mental, te desesperas”, relata.

Las personas con discapacidad y sus empleos

Los psicólogos e integradores sociales coinciden en que las personas con discapacidad que mantienen un empleo disfrutan de beneficios extras como autonomía, independencia, autoestima y reconocimiento social. “Formar parte del mundo laboral rompe con el aislamiento en el que caen muchas personas con discapacidad. Si no logran trabajo o lo pierden, si se encierran en casa, son más vulnerables a cualquier discriminación y abuso”, afirma Nuria Charneco, formadora en técnicas de búsqueda de empleo y preparadora laboral de la Federació de Persones Sordes de Catalunya.

Al mismo tiempo que aceptan ampliamente sus labores, pueden pasar por situaciones difíciles cuando, por una razón u otra, deben dejarlas. “Algunas personas, especialmente las que tienen síndrome de Down, viven la empresa como si fuese su casa. Son embajadores de ella aquí y donde sea. Por tanto, cuando pierden el trabajo pasan por un proceso de duelo”, puntualiza Laura Krauel, psicóloga de la Fundación Aura, especializada en servicios de inclusión social y laboral para personas con discapacidad intelectual.

La situación en cifras

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de España (INE) (2003), solo uno de cada cuatro españoles con discapacidad registrada (24,3%) tiene empleo. Y solo el 37,4% están activos, es decir, que tienen trabajo o lo buscan, 40 puntos por debajo de las personas sin discapacidad. Aun así, su índice de desempleo alcanza el 35%, nueve puntos más que el resto. En Catalunya, la tasa de actividad es del 39,1%.

“Una persona sin discapacidad que se queda en paro tiene la etiqueta de parado. Una persona con discapacidad lleva la de ser parada y además discapacitada”, apunta el psicólogo Toni Fontanals.

Nota retomada de http://www.pasoapaso.com.ve/index.php/temas/etapas-evolutivas/adultez/laboral/item/3791-trabajar-es-clave-en-la-inserci%C3%B3n-social-de-las-personas-con-discapacidad

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