“La discapacidad no está en uno mismo, sino en su entorno” (La República.pe/ Perú)

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¿Cuándo fue la última vez que pudo ver?
Perdí totalmente la visión a los diecisiete años, pero fue gradual desde los seis.

¿Nació así?
No. Fue producto de un accidente cuando tenía un año. Me resbalé del segundo piso, caí de cabeza. Al principio los médicos dijeron que no tenía nada, pero el problema ocurrió a los seis. Detectaron que tenía hemorragia en ambos ojos y necesitaba una limpieza.
¿Y qué pasó?
Los medicamentos generaron cicatrices en mi retina. Me sometí a varias operaciones. Recibí incluso un trasplante de córnea a los quince años, pero no resultó.
¿Recuerda la última imagen que vio?
Sí. A mi madre.
¿Qué estaba haciendo?
Ella lloraba y me abrazaba. Decía que siempre se puede salir adelante. La visión se iba perdiendo cada día; era como una ventana que se iba cerrando. Las palabras de mi madre me generaron más fuerza.
Y esa fuerza que le dio su madre lo ha convertido en el primer juez invidente del país ¿Cómo se siente?
Me siento feliz porque es una meta cumplida y la vez consciente de que es un cargo que puede hacer la diferencia con justicia, imparcialidad y responsabilidad.
Cuénteme su experiencia. ¿Cómo han sido todos estos años?
Ha sido un proceso de adecuación, adaptación y agradezco al Poder Judicial por haberme brindado todas las facilidades para que yo pueda ejercer la función al igual que los demás.
¿Y cómo hace para leer o redactar un expediente? Me imagino que debe ser más complicado.
Tengo un lector de pantalla que utilizan las personas con discapacidad visual, utilizo también un escáner para leer y escribir cualquier tipo de texto. La tecnología me ayuda a desempeñar mi función como los demás sin afectar la administración de justicia.
¿Alguna vez lo han subestimado por su discapacidad visual?
Tuve un caso paradigmático. Acá en Cusco dos hermanos asesinaron a un compañero de colegio, para mí fue un reto.
Se refiere al primer caso de bullying que fue sentenciado a seis años.
Sí, el caso sucedió en el 2013. Dos hermanos citaron a su compañero a su casa para hacer un trabajo y lo asesinaron de veinte cuchilladas.
¿Quién lo subestimó?
La defensa de la parte infractora dijo que no podía realizar adecuadamente la función por la inspección ocular que tenía que haberse hecho. Entonces hice uso de la tecnología en el proceso para que no haya cuestionamiento o vulneración de los derechos.
¿Qué pasó al final?
Cuando sentencié a ambos hermanos a una pena muy alta hubo un cuestionamiento de la defensa, apelaron, eso fue a la sala y la sala confirmó mi sentencia indicando que los medios probatorios fueron valorados de forma correcta. No hubo algún tipo de desarrollo indebido y que el hecho de que no viera no había afectado el desarrollo del proceso.
¿Tiene alguna ventaja ser invidente?
Al no poder ver he podido desarrollar otros sentidos como el oído, pude conocer a las personas por su voz, analizarlas detalladamente.
Un juez común puede ver el lenguaje corporal de las partes. ¿Usted cómo hace?
Cuando a la persona le toca declarar, lo que hago es escuchar, hay un lenguaje no verbal, la forma cómo pueden reaccionar a determinadas preguntas. En algunos casos que sea importante conocer las actitudes, tengo un asistente personal que comenta brevemente lo que necesito saber en determinado momento.
¿Para usted la justicia es ciega?
Recuerde que la imagen de la justicia es, paradójicamente, una mujer que tiene los ojos vendados. La justicia es la justicia al margen de que se vea o no. Creo que está en la formación de quien ejerza la justicia.
Usted ha vivido en carne propia la discriminación por parte del Estado? Tengo entendido que la CNM cuestionó su participación en su examen para ser fiscal.
Así es, antes la ley orgánica del Poder Judicial decía que las personas ciegas, sordomudas o con discapacidad física no podían acceder a la función judicial. Ahora eso ha variado con ayuda de la tecnología.
Luchó contra el propio Estado.
Efectivamente, apelé y logré dar el examen. Lo que busqué a través de ese proceso fue dejar un precedente para que se visibilice que la discapacidad no está en la persona sino en el entorno social. Lo más difícil es cambiar los prejuicios.
¿A qué se refiere?
Que la discapacidad se genera por las barreras que existen entre la persona con alguna deficiencia y su entorno. Si se viviera en una ciudad más accesible, la discapacidad disminuiría.
LA FICHA
Tengo 37 años y soy magistrado del Tercer Juzgado de Familia de Cusco. Me gusta la música, tocar guitarra, leer y navegar en internet. Estoy comprometido con los derechos que tienen las personas con discapacidad a ser tratados por igual. Hace poco consideré inconstitucional el requisito de la ONP de declarar incapaces a dos personas con discapacidad mental para recibir una pensión.
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