“Mi sueño es que se produzca luego un gran acuerdo”:Don Francisco (Entrevista sobre Teletón y otros temas. Capital/Chile)

Ad portas de la Teletón, Mario Kreutzberger, creador del evento, hace un diagnóstico del momento que vive el país. “Veo dos bandos que hablan y no se escuchan”, dice, y los compara con un matrimonio en conflicto. “A lo mejor entre los cariñitos de la noche, que en política son otro tipo de cariñitos, se puede llegar a un buen arreglo”.

Por María José López Revista Capital
Fotos: Alejandro Barruel

Don-Francisco

Y este artículo que subió este gallo, ¿lo publicó en Twitter? ¿Dónde lo subió?”, le pregunta Mario Kreutzberger a una periodista de la Teletón mientras él se sienta frente a la mesa blanca que hay en su oficina en el Teatro Teletón, a pasos del escenario. Relee el papel que tiene en sus manos, una carta que publicó el padre de un niño que se atiende en la fundación y que defiende a la institución frente a los cuestionamientos de las últimas semanas.

-“¿Quieres leerla? La acabo de recibir…”, asegura mientras me entrega las hojas. Y agrega, con una voz casi imperceptible: “Es una buena chuchada”. Y complementa: “Mira, el final es muy bueno”. La misiva reza: “Si no le gusta, no lo vea, no compre los productos de la campaña, no vaya al banco, no participe. Pero no huevee con críticas para estar a la moda”.

Don Francisco parece preocupado ante la aparición de comentarios negativos: sobre su escritorio hay dos artículos más, uno de ellos con el relato de Carolina Pérez, discapacitada que se opone al evento. “Tiene todo el derecho porque vive la discapacidad. Pero hay que tener en cuenta que se rehabilitó en un centro privado. El 90% de las 90 mil familias que hemos recibido, se mueve en Transantiago y son atendidos en forma gratuita”, argumenta.

“Ni Bachelet está haciéndolo bien, ni Bachelet está haciéndolo mal. Lo mismo la oposición. Si esto fuera un match de boxeo, vamos en el segundo de 12 rounds. Por el momento no ha caído nadie al suelo y si alguien cae, no hay arreglo. Aquí ese final no sirve”

-¿Cree que las críticas tienen que ver con este nuevo Chile, cada vez más exigente con las autoridades e instituciones?
-Yo creo que reflejan a un ciudadano más insatisfecho. Nadie discute que en Chile hay desigualdad. Ni el empresario más poderoso. Nadie discute que la salud de la mayoría no es buena. Que la educación, sin ser buena antes, era mejor que ahora. ¿Dónde está la discusión? En cómo solucionarlos. La parte A dice que se soluciona de esta manera, la parte B, de otra. Veo dos bandos que hablan y no se escuchan. Y, ¿cómo se llega a un acuerdo?… ¿Tú eres casada?

-Sí…
-Ya, si tienes una discusión con tu marido, ¿cómo logras llegar a acuerdo? Hay que transar algunas cosas, ¿cierto? Es muy difícil, porque incluso después de transar quedas herida. O él queda herido. A lo mejor entre los cariñitos de la noche, que en política son otro tipo de cariñitos, se puede llegar a un buen arreglo. Pero ojo, que si A tiene que transar mucho, va a quedar herido y no va a poder cumplir lo que prometió.

-Con “A”, se refiere al Gobierno…
-Claro. Y si la oposició transa mucho, sus partidarios no se van a sentir representados. Ahora, creo que un mal arreglo, es mejor que un muy buen pleito.

-Los temas en juego tienen que ver con educación, salud, impuestos…
-Yo creo que están todos de acuerdo en eso. No he escuchado a nadie decir que está en contra de las reformas.

-¡Cómo!
-Están en desacuerdo en cómo se están haciendo. Eso es otra cosa. Y qué veo yo… a un Gobierno y a una oposición que están enfrentados.

-Usted conoce bien a políticos y empresarios. ¿A quiénes ve más dispuesto a transar?
-Públicamente a ninguno, en privado a los dos. Las partes se quieren encontrar porque no quieren destruir lo que se ha construido. Quieren mejorar lo que hay, porque lo que hay no está bien… sino no existiría esta insatisfacción popular que algunos llaman país crispado.

-Ése que diagnosticaron los ex presidentes Lagos y Piñera…
-Ellos hablan desde el punto de vista político. Lo que yo veo va más allá. Veo que las personas cuando se suben al metro están crispadas, lo mismo cuando suben a la micro, cuando llegan a su casa, cuando mandan a su hijo a un colegio de mala calidad y cuando tienen mala atención de salud… Y más se crispan porque hay mucha información. Y con tanta información es más difícil encontrar los acuerdos.
-En El Informante dijo que la crispación se debía a que los chilenos están buscando un nuevo camino. ¿Cree que el Gobierno está bien encaminado?
-Ésa es una pregunta política que no voy a responder.

-Pero es interesante saber qué piensa…
-Ni Bachelet está haciéndolo bien, ni Bachelet está haciéndolo mal. Lo mismo la oposición. Si esto fuera un match de boxeo, vamos en el segundo de 12 rounds. Por el momento no ha caído nadie y si alguien lo hace, no hay arreglo. Aquí ese final no sirve. Está difícil la cosa. Volviendo al ejemplo del matrimonio, si presiono a mi pareja con que por razones económicas tiene que aceptar mi propuesta, aunque acceda, la voy a hacer infeliz y quizás también a mis hijos. Ése no es un buen acuerdo.

-¿Cómo ve al empresariado?
-Cuando algo que vale 5 pesos, va a empezar a costar 10, ¿el empresario va a decir “qué bueno”? No, pues. Preferiría que le costara 5. El empresariado que debe desprenderse de un recurso sostiene que al tener que pagar más, es posible que su negocio no crezca, y que al decrecer se va a perjudicar al país. Entonces del Gobierno le responden que no. Que si no empiezan a dar más, la insatisfacción va a ser más grande… Y ahí se echa a perder todo.

-Usted es un “puente” entre estos mundos. Une a la derecha con la izquierda, a empresarios con trabajadores, se podría decir que es la figura más transversal del país. ¿Cuál es su diagnóstico del clima actual?
-El país creció mucho. Y hay gente que considera que su parte es insuficiente. Pero al mismo tiempo se siente empoderada por derecho, porque tiene comunicaciones, viven mejor que antes. Todos están de acuerdo en que hay una gran brecha social en Chile. Yo no tengo la capacidad ni tampoco el conocimiento para decir cómo se acorta la brecha. Pero sí soy capaz de decir que hay necesidad de solucionar y que la solución es llegar a un acuerdo.

-¿La Teletón encuentra hoy a los chilenos en uno de sus momentos de mayor división?
-Cuando se van a producir cambios importantes se revoluciona todo. Mi deseo, mi sueño, es que se produzca luego ese gran acuerdo.

-¿Es un llamado al empresariado y la clase política?
-No estoy seguro de si lo que creo es lo correcto. Soy agnóstico en eso. A lo mejor he dado una opinión, pero no estoy 100% seguro de si es buena o mala. No soy un tipo tan seguro. Yo no pretendo mandar ningún mensaje a nadie.

-¿Es de los que piensa que a Michelle Bachelet se le puede estar pasando la mano con las reformas?
-No po, si ella tenía un programa de gobierno, creo que no engañó a nadie. El problema es cómo hacer las reformas para que exista este consenso mayoritario del país. Porque tampoco se trata de que le dobles la mano al Gobierno y quede la mayoría descontenta. Hay que dejar a la mayoría contenta. ¿Cómo se hace? Es lo más difícil.

-A usted, personalmente, ¿le afecta la reforma tributaria?
-No me dedico a los negocios, cosa que nadie cree, y en todos los que he tenido, me ha ido mal. Muchas veces me sindican como empresario y no me considero tal. Sí me considero un tipo que emprende cosas. Soy emprendedor de cosas locas. Te cuento una. Para la erupción del volcán Chaitén, tuve la idea de construir un nuevo pueblo, la nueva Chaitén en alguna parte. No se dio porque al tiempo los habitantes volvieron al mismo lugar. Pero me pareció un tremendo desafío.

-¿Lo conversó con alguna autoridad?
-Estuve a punto de hablar, pero no lo hice. Yo mismo me frené, porque me di cuenta de que era muy loco. Y no iba a poder hacerlo.

-¿Algún otro tipo de emprendimiento?
-Muchas veces propongo cosas a mis amigos que son bastante locas. Cuando empezó el boom de la uva de mesa, me compré un campo, inspirado en la película Marabunta. Los empresarios que lean esto se van a reír. Se trata de un campo, muy hermoso, llegan las hormigas y se comen todo en 4 días. Y la película termina con los dueños diciendo que hay que reconstruir. Entonces busqué un predio para armar de nuevo. Y cuando estuvo listo, tuve que irme a Estados Unidos. Hoy, es parte de una sociedad agrícola y está arrendado.

 

Pasando piola

-En los últimos meses, hemos visto a destacados empresarios cuestionados por sus actuaciones, para algunos con alcance judicial, para otros mal vistas. El caso Penta, el caso Cascadas. ¿Por qué cree que han pasado este tipo de cosas?
-Ha pasado siempre, ahora por las Cascadas, antes por otros motivos. En todas las sociedades hay buenos y malos empresarios. Buenos empleados, buenos gobernantes, algunos honestos, otros no. No hay nadie que pueda decir “yo no he cometido nunca un error”, “no se me ha pasado nunca la mano”. A mí se me ha pasado la mano diciendo chistes… y es totalmente posible que se les pase la mano a ellos también.

Es distinto un chiste que infringir las reglas del Mercado de Valores, por ejemplo… Hay quienes dicen que todo esto ocurre porque existe en los empresarios un exceso de codicia.
-¿Cuál es el sueldo de un artista? El aplauso. ¿Cuál el de un empresario? El éxito económico. Hay artistas que se desequilibran con tanto aplauso y caen en excesos de drogas y alcohol… Hay empresarios que les pasa lo mismo. ¿Es lamentable? Es lamentable.

-Por sus respuestas infiero que no quiere entrar en conflicto. Usted mismo ha dicho que sin los empresarios, la Teletón no anda…
-Tenemos 27 auspiciadores, pero lo fundamental de la Teletón es la participación de la gente, que corresponde al 69% de los ingresos. El 16% viene de los auspiciadores y 15% de otras empresas que hacen donaciones.

Y esas donaciones millonarias que han ocurrido como las de Farkas, Nazar y la familia Luksic, ¿cuánto pesan?
-Son minoría de todas maneras.

-¿Son generosos los empresarios chilenos?
-Estoy influenciado por los Estados Unidos, donde el verdadero éxito de un empresario se mide en función de sus donaciones. Por ejemplo, dicen “gané 100 millones de dólares, entonces voy a dar 10 millones de dólares para un hospital, para mejorar su infraestructura o equipos nuevos”. Eso aquí no está muy arraigado. Porque aquí tratan de pasar piola con el éxito. “No quiero mostrarme muy exitoso porque me van a pedir mucho”.

-¿Cómo es hoy su relación con el empresariado? ¿Se reúne, por ejemplo, con los Matte, Yarur, Luksic, Angelini, o con personas como Horst Paulmann?
-No me reúno habitualmente, pero los conozco a todos. Y he ido varias veces a la Sofofa a pedir colaboraciones para la Teletón.

-Chile está lejos de los filántropos de Estados Unidos…
-Estamos a años luz. Si tú entras a un hospital en Estados Unidos, te vas a encontrar con miles de placas en las murallas de gente que donó 100 mil dólares. En las universidades lo mismo, en los parques también… La filantropía allá es muy importante, y acá estamos lejos.

“Veo que las personas cuando se suben al Metro están crispadas, lo mismo cuando suben a la micro, cuando llegan a su casa, cuando mandan a su hijo a un colegio de mala calidad y cuando tienen mala atención de salud”.

El caso Penta

-¿Cómo le afecta a la Teletón que su ex presidente, Carlos Alberto Délano, esté enfrascado en el caso Penta?
-Carlos Alberto Délano se acercó al directorio para contarnos el problema personal en que estaba envuelto. Y fue honesto. Porque no se esconde, no manda a un amigo ni un tío, viene acá a la reunión de directorio y nos dice “señores, con el dolor de mi corazón, tengo que renunciar porque voy a tener tal y tal problema”. Y se lo agradecemos.La justicia va a dictaminar al final qué fue lo que pasó, cómo pasó y nosotros no podemos antes de eso emitir juicios.

-Entiendo que después hablaron en privado. ¿Cómo fue esa conversación?
-Sí, junto a otros directores. Le agradecí el gesto. Lo vi golpeado. Cuando una persona enfrenta una dificultad así, está muy golpeada.

-A usted, ¿le dolió su salida?
-Claro que sí. Estuvo 17 años aquí y en una posición importante. No es tan fácil encontrar personas que le dediquen 30% a una institución benéfica.

-¿Son amigos?
-Por supuesto, ¡lo conozco hace 17 años! ¿Pero a qué llama una amistad profunda?

-Una relación que traspasa el directorio…
-El directorio es más que eso, tenemos cenas, nos juntamos entre los directores, conversamos… tenemos una muy buena relación. No tenemos mala relación.

¿Han pensado buscar directores que no tengan por dónde ser cuestionados, considerando que todos hoy están bajo la lupa?
-La gente que hace cosas, está sujeta a la crítica. Los que no hacen nada, no están sujetos a nada. Nosotros necesitamos directores que se dediquen a la parte social y otros a la parte económica… Pero todos son personas que hacen cosas. Y siempre están sujetos a críticas. Y a conflictos. Tal vez no de este tipo…

¿Han pensado en personas más independientes, o no vinculadas a grandes empresas?
-Imposible no tener empresarios. Este modelo está relacionado con toda la sociedad. Además, ¿dónde recolectamos la plata? ¿En el Ministerio del Interior? Porque el Banco de Chile es una empresa.

 

Entre biblias y búhos

-Carlos Peña dijo que preguntaba banalidades a los candidatos presidenciales. Usted señaló que “para formarte una idea completa de alguien, tienes que hablar de todo”. ¿Tiene un hobby o pasión más freak que no se sepa?
-Sí, los búhos. En la ventana de mi casa se instaló un búho. Y lo dejamos ahí solito. No abrimos más la ventana para que pusiera sus huevos y ya tiene sus primeras crías. Es un tucúquere y esperamos que dentro de 20 a 30 días las crías puedan volar. Lo estamos mirando todos los días porque sale a cazar en las noches, trae un conejito y alimenta a sus crías. Hemos ido aprendiendo.

-Entiendo que es supersticioso…
-No hay ninguna cábala que no tenga. Si hay alguna que pueda incorporar, la incorporo. Uso un palo en el anillo siempre, mi billetera es la misma desde que tengo 17 años, la he reparado 100 veces…

-¿Reza?
-No soy religioso, pero uso la Biblia para conversar en la vida diaria. Hago reuniones los viernes en la noche en mi casa. Junto personas de distintas religiones o sin religión y hablamos de algún tema. Esta semana correspondió a Isaac, padre de 12 hijos, pero gran admirador de Esaú, por ser todo lo que él no es: cazador, deportista. Entonces, me pregunto ¿cuántas veces nos proyectamos en nuestros hijos? ¿Los padres tratan a todos sus hijos por igual? No. Si es deliberado, hiere.

-Sobre los temas valóricos, ¿cree que si se despenaliza el consumo de marihuana bajará su consumo? Y, ¿está a favor del matrimonio homosexual?
-Cuando ocurrió la ley seca en Estados Unidos, que es la razón por la que hoy ponen vasos de agua en todos los restaurantes, el alcohol estaba en manos de los gánster. Cuando se liberó, dejó de ser así. Entonces, pienso que con la marihuana tal vez pase lo mismo.
Y sobre los homosexuales, está establecido que no es enfermedad, que es una orientación que viene con la persona y merecen los mismos derechos.

 

El 13

-¿Le pareció bien el nombramiento de Cristián Bofill en Canal 13?
-Yo lo conocía de antes como director de prensa y como director de La Tercera. Ha tomado un tremendo desafío y por lo que he hablado con él, está con las pilas muy puestas y con interés de que le vaya bien.

-Entiendo que él quería posicionarlo como entrevistador de política…
-A él siempre le gustaba eso. Yo he hecho de todo en la tele. Y tal vez, a esta altura del partido, debo hacer más entrevistas. Me gusta hacerlo. El tiempo que me queda en la TV es mucho menos que el que ya transcurrió y debo ocuparlo de la mejor manera.
Mario Kreutzberger se levanta de la silla. Detrás de él caminan la maquilladora Tere Galarce y el peluquero Óscar García, sus estilistas que lo acompañan hace más de 30 años. De fondo, Vicente Sabatini, director general del show televisivo se pasea examinando detalles de la programación. Don Francisco camina por el Teatro Teletón y revisa los últimos spots de la campaña. “¿Viste? Cero lástima”, se justifica mientras se acerca a Pilar Bernstein, directora de comunicaciones de Teletón, y le dice al oído: “El mensaje tiene que ser, ‘la superación no da lástima. Y eso es la Teletón’”. •••

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“Si la mayoría no está de acuerdo, no hay que hacer la Teletón”

-Las críticas a la Teletón dicen que muestra a los discapacitados como sujetos de caridad. ¿No siente que se les pasó la mano con la imagen lastimera?
-Siempre he pensado que no tengo que responder a esto. ¿Sabes quién tiene que responderles? Este señor (muestra la carta a favor de la organización) y las 90 mil familias que hemos atendido en total. Si para ellos esto no sirvió, entonces no hay que hacerlo más. ¿Para qué vamos a hacer la Teletón?

-¿Lo ha pensado?
-Los críticos son minoría. Pero como lo negativo es lo que da más rating y visualidad en las redes, claro, se quedan con lo malo. Pienso que este evento ciudadano es bueno para todos nosotros y trataré de participar en él hasta que me demuestren lo contrario. Tampoco soy un masoquista. Si la mayoría no está de acuerdo, no hay que hacer la Teletón…

-¿No le complica que sea la ONU la que esta vez hace las críticas?
-Es que la ONU no critica. La ONU le hace una recomendación al gobierno mexicano. Las teletones de los 16 países hacen un gran trabajo, pero somos todas distintas.

-Pero la crítica se extiende a Chile. ¿No han repensado la forma de contar las historias y de mostrar a los discapacitados, sin dar lástima?
-La idea nuestra no es producir compasión ni pena. Considero que nuestros reportajes no dan pena. Yo no lo veo así. Porque una Teletón que da pena no produce resultados. La gente no apoya la pena ni la lástima. Apoya el éxito, la superación. A la gente no le gusta que Chile pierda 2-1. A la gente le gusta que Alexis haga el gol, de cabeza, y lo tire a la esquina para que el arquero no llegue. Les gusta el éxito. El crack.

-¿Le afectan los comentarios negativos?
-Por supuesto que me duelen. Porque no veo proposición en la crítica. Yo creo que Chile no está en condiciones de darle preferencia a este grupo cuando tiene otras prioridades de salud. Porque un brazo vale 20 millones de pesos, y los salubristas dicen, con eso yo doy prevención a 5 mil mujeres. Como no es prioridad, nosotros ayudamos a esas personas. Esto de criticar ha sido una moda sin tener antecedentes y los que critican tienen menos edad que la Teletón. Todas las leyes de discapacidad se crearon después de la primera Teletón. Y eso, nadie lo dice.

-¿Existe el análisis de que tal vez haya otros métodos que promuevan la inclusión?
-Hay muchas cosas por hacer y aprender para entender la discapacidad y la importancia de la integración. Como la importancia de dar trabajo, que es esencial para la inclusión. Falta mucho, pero no se puede pedir a una Teletón que dura 27 horas que te solucione el problema de 2 millones de discapacitados. Cuando empezó la Teletón, ¿qué experiencia teníamos? Ninguna. Pero con el tiempo, las críticas, la conversación, hemos aprendido. Cuando mostramos un reportaje, ¿buscamos que dé lástima a la gente? No. Estamos mostrando a un tipo que pese a todas sus dificultades sale adelante, se rehabilita, se titula en la universidad, busca un trabajo, se casa, tiene hijos. ¿Eso da lástima?

-El hombre que escribe la carta apoyando a la Teletón, pide a los críticos que “no hueveen”. ¿Le dan ganas de decir lo mismo?
-En el fondo sí. Porque me parece increíble que se nos pida explicaciones, cuando el detractor debe preguntarse por qué esto ha tenido tanto éxito. Las críticas son aceptables, pero cuando tienen propósito e intención.

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