Hoy por ti mañana por Mí. Cultura de la Discapacidad (IMER 660 AM) Regina Santiago (conductora) entrevista al maestro carpintero vidente Vicente Miranda, y a su esposa, Yolanda González. Los acompaña la periodista Blanca Brunal.

Vicente Miranda es un maestro carpintero vidente que junto con su esposa, Yolanda González, nos narra su vida diaria en la que desempeña y enseña a otros ciegos su oficio, en un taller que le facilitan las autoridades de la Delegación Coyoacán.

Miranda nos cuenta su proceso de adaptación a la ceguera y describe cómo desarrollo un método para identificar sus herramientas por lenguaje Brayle.

Su esposa acepta la difícil situación que vivió, pero también inyecta ánimos a no rendirse ante una situación de discapacidad.

Los colaboradores de este espacio reconocen el esfuerzo diario y el compromiso de Vicente, además de hacer un llamado a las autoridades para avanzar en la adaptación de las vías de peatonales y transportes, a las necesidades de la población discapacitada.

Regina Santiago aclara que conoció la historia de Vicente gracias a un reportaje que transmitió TV Azteca y que ahora comparte en Radio Ciudadana.

Regina Santiago:

 

Pues hoy está con nosotros la periodista Blanca Brunal que colabora en el Observatorio de Medios OMCIM. Buenas tardes Blanca.

Blanca Brunal:

 

Qué tal buenas tardes.

Regina Santiago:

Y también nos acompaña Vicente Miranda, un radioescucha de nuestro programa que se comunicó con nosotros porque quiere compartir su historia.

Muy bienvenido Vicente.

Vicente Miranda:

Gracias muy amables.

Gracias por la invitación.

Regina Santiago:

 

Te voy a pedir que por favor nos leas brevemente la semblanza de Vicente que Blanca Brunal preparó para el programa por favor…

Miguel Angel Chávez(colaborador):

Claro que sí, con gusto Regina.

Bueno…´…para Vicente Miranda, un apasionado de la carpintería, la pérdida total de la vista pues no ha sido impedimento para que día con día sienta de nuevo la textura de la madera, el olor a barniz, el ruido de la sierra, y todos los suplementos que como carpintero tiene al alcance de sus manos para llevar a cabo, pues muchas veces verdaderas obras de arte.

Vicente dejó de ver la luz cuando tenía 23 años, y aunque en un principio le costó mucho trabajo aceptar su realidad, pronto empezó a hacer de la oscuridad su mejor aliada. Y encontró en su oficio de carpintero que había aprendido antes de perder la vista, la manera de ver y reencontrarse con la belleza y el arte, al transformar un rústico pedazo de madera en sillas, mesas, estantes, libreros y repisas.

Sus manos y sus dedos son ahora los ojos que lo guían en este oficio que requiere de alta precisión y….siente una gran satisfacción, especialmente por su trabajo, cuando pues es alabado por quienes lo aprecian en todo su esplendor…´…

 

Así que bueno, pues ahí está.

Regina Santiago:

Pues muchísimas gracias.

Parte de esta historia se la contó Vicente a los reporteros de TV Azteca, hace algunos meses y se puede encontrar en nuestro blogg OMCIM. Cultura de la Discapacidad y en You Tube. Pero quizá la parte más valiosa de esta historia…bueno, eso es lo que a mi me parece, no es solamente lo que ha vivido Vicente para salir adelante él, sino la forma en que ha compartido su experiencia con otras personas con ceguera y otros tipos de discapacidad. Eso es lo que esta tarde le va a contar a nuestra audiencia de Radio Ciudadana.

Pues bien Vicente dinos por favor, ¿cómo haz logrado salir adelante con tu oficio de carpintero cuando perdiste la vista?

¿Cómo fue todo esto?

 

Vicente Miranda:

Ok. Sí…Ha sido un poquito complicada la situación por la falta de visión, pero yo creo que algo muy importante, quiero mencionarlo, es mi familia, mi esposa, mi hijo, mis hermanos. Y yo creo que cada una de las personas tiene algo fundamental en mi vida, el que me mimen, el que me diga sí se puede,… el que hay que hacer esto, hay que hacer lo otro… Entonces, eso es muy importante como inicio…no…para salir adelante.

Regina Santiago:

Bueno…tú sí podías ver y tú ya eras carpintero antes de perder la vista. ¿Qué pasó? ¿Qué fue lo que sucedió Vicente?

 

Vicente Miranda:

Ok. Sí, yo tengo una discapacidad adquirida a los 23 años. Tengo algo similar a una parálisis pero a nivel óptico. Entonces, esta es una enfermedad que los doctores mencionan que es 1 entre 1000, lamentablemente yo fui el mil. Entonces esta enfermedad me dejó ciego totalmente.

Blanca Brunal:

Muy bien. ¿Entonces, cómo empezaste a trabajar ya o a realizar este trabajo tan difícil de carpintería, sin tener la posibilidad de ver?

 

Vicente Miranda:

Ok. Bueno, a mí me encantaba la carpintería. Yo me inicié desde los 14, 15 años aproximadamente. A los 23 años que quedé ciego, yo pensaba que iba a ser algo imposible.

Alguna persona por ahí, nos ayudó a que yo hiciera algunos tulipanes en madera, siendo que el primer tulipán eran unas florecitas que se hacían en silueta. Tarde como un mes más o menos en hacerlo, y ella me decía, –No…sí, tú puedes y se puede…se puede hacer––… Y entonces hacía unas macetitas con tulipanes…no…y ahí fue donde me di cuenta que sí podía volver a agarrar las herramientas, podían darme cuenta que podía manejarlo por medio de los dedos, podía darme cuenta que las figuras se podían tocar y visualizar de alguna manera sin vista…no.

Regina Santiago:

Pero, bueno, según veía yo en el reportaje que te hicieron en TV Azteca, Vicente, los instrumentos de alguna manera están adaptados, no sé como funciona esto…

Blanca Brunal:

Era un sistema…

Regina Santiago:

…Brayle…

Blanca Brunal:

Brayle… ¿no?

 

Vicente Miranda:

Sí…sí…el sistema Brayle…

Bueno, este sistema Brayle yo se lo pongo a las micas autoadheribles… a una mica autoadherible. De ahí se corta y se pega en por ejemplo…yo les llamo estantillones…son pedazos de madera con diferentes medidas, de un centímetro, de 2, de 3, de 5. Asimismo también en el metro está adaptado la mica con sistema Brayle, para que se adhiera a las herramientas…no. En la sierra, por ejemplo, tengo una barca con pintura inflable, para que sepa hasta dónde pongo la mano, y eso es lo que me ayuda para prevenir algún accidente.

Regina Santiago:

¡Ah, pero no…no!… ¡Yo no sabía que tú los habías adaptado!…

¡Eso está todavía mejor!

Yo pensaba que eran como instrumentos que posteriormente te habían proporcionado, pero…tú fuiste adaptando, conforme a lo que ibas necesitando este tipo de instrumentos.

Blanca Brunal:

Aprendiste Brayle, antes de empezar a trabajar en el taller…no.

Vicente Miranda:

Sí, de hecho yo fui a una escuela para mi rehabilitación ya como ciego, para aprender a andar con el bastón, aprender el sistema Brayle. Y posteriormente, cuando me di cuenta de que sí podía trabajar la carpintería, tuve que ir implementando algunas técnicas en m trabajo de acuerdo a mis necesidades.

Por ejemplo yo aprendí el sistema Brayle para…éste…bueno, se les ponía mica autoadherible en diferentes cosas: en la ropa, para saber los colores, en los cassettes de música para saber cuál…qué era lo que teníamos o ahí.

Entonces yo dije, bueno si puedo adaptar las medidas para no estar buscando, pidiendo y preguntando, pues entonces para mí sería más importante adaptarles el sistema Brayle en las piezas…no. Para no estar preguntando y poder ser un poquito más autosuficiente.

Blanca Brunal:

 

Es también riesgoso no, porque manejas ahí sierras, cosas muy peligrosas.

Vicente Miranda:

Bueno, sí es riesgoso pero siempre y cuando tenga uno la precaución y el respeto a las  máquinas, creo que se hace un poquito más fácil el trabajo.

Regina Santiago:

Haber Vicente. Esto no estaba planeado, pero en el momento en el que tú mencionaste la importancia de tú familia, el respaldo que te ha dado…y viendo que te está acompañando tú esposa, pues bueno, pues yo voy a compartir aquí el micrófono con tu esposa, para que nos pueda contar un poco la experiencia que ha sido convivir con Vicente, apoyarlo, etcétera.

Entonces…haber…un poquito…espérenme tantito…

¿Cuál es su nombre?

Yolanda González:

Yolanda González a sus órdenes.

 

Regina Santiago:

Muy bien Yolanda. Entonces cuéntanos un poco cuál ha sido esa experiencia.

Yolanda González:

Pues mi experiencia con él pues lamentablemente pues ha sido un poco…como le dijera…pues es…ha sido difícil vivir su discapacidad, desde un principio. Pero también gracias a Dios está muy…muy…hemos vivido experiencias muy agradables

 

Regina Santiago:

…ah, bien, ya…nuestra productora Carolina rapidísimamente ya nos adaptó otro micrófono para que podamos…para que no tengamos que compartirlo…pero….haber, entonces…esta parte…primero, tú ya estabas casada con Vicente cuando sucedió lo de ir perdiendo la vista.

Yolanda González:

Cuando perdió la vista ya estábamos casados, ya teníamos 3 años de casados cuando el perdió la vista.

Blanca Brunal:

También tienen un hijo, ¿verdad?…

Yolanda González:

Tenemos un hijo, gracias a Dios de 21 años…ya tiene 21 años y pues gracias a Dios también ha sido nuestro motor.

Blanca Brunal:

 

Se casaron bien jóvenes.

 

Regina Santiago:

¡Ah!…bueno, eso sí, porque por lo menos son traga años, se ven muy jóvenes…

No, pero…un poquito más de esta adaptación de la familia. ¿Cómo lo tomó su hijo?

Yolanda González:

Pues mi hijo tenía 3 años cuando él perdió la vista. Y pues para él fue pues un golpe fuerte, porque pues…bueno, estaba pequeño, pero conforme fue creciendo, pues sí era un golpe duro para él, porque pues ya no podía jugar con su hijo, ya no podía llevarlo a la escuela, ya no podía hacer muchas cosas con él. Y entonces para mi hijo pues sí fue un cambio radical, muy fuerte.

Regina Santiago:

Pero entonces Vicente, el tener un hijo pequeñito, el tener todas estas responsabilidades fueron este motor que tú nos comentabas.

Vicente Miranda:

Sí, fueron ellos principalmente los que me motivaron a seguir…al darme cuenta que la vida sigue y que no podía sentarme a llorar…no, porque tenía la oportunidad de poder caminar, de poder respirar, poder manejar cosas con las manos…entonces, pues yo sé que tenía que salir adelante y bueno, he tratado de seguir adelante y hasta la fecha.

Blanca Brunal:

Y volviendo al taller de carpintería. Tú dices que tienes ahí a unos alumnos,  alguien a quien tú estás transmitiendo tus conocimientos de carpintería.

¿Cómo funciona eso?

Regina Santiago:

¿Cómo fue la idea?

¿Primero, cómo se les ocurrió? ¿Cómo se te ocurrió, que bueno, ya esto que habías aprendido tú lo podías compartir?

Vicente Miranda:

Primeramente el darme cuenta que yo lo necesita y que había gente que lo necesita. Y, el compartirle mis conocimientos es por ver la necesidad que uno tiene en la limitación en el trabajo, el que va uno y toca puertas y no se le abren, entonces dije ––Bueno, pues porque no podré enseñarle a las personas que pueden pegar a lo mejor una sillita, pueden pegar a lo mejor una mesa…X…entonces pueden ganarse pues algo…no, para ellos––.

Entonces esa fue la idea por la que quisimos buscar un espacio, para poder compartirles nuestros conocimientos.

En el taller que yo estoy, es un taller que me presta la Delegación de Coyoacán, a cambio de dar clases me permiten hacer mis trabajos a la comunidad. Yo le doy clases principalmente a las personas con discapacidad, no personas…no sé, regulares…no. Y el darles la oportunidad es que ellos vayan saliendo de su depresión, de su conmiseración. Porque muchas veces cuando adquirimos una discapacidad pues caemos en la conmiseración.

Regina Santiago:

Qué importante Vicente este mensaje de superación, de optimismo, de solidaridad…

Pero, ahorita seguimos platicando porque el tiempo es terrible y ya tenemos que hacer nuestro corte.

(Corte comercial)

Regina Santiago:

Bueno, pues resulta que en el corte se puso aquí sabrosísima la charla…entonces, haber Miguel Ángel Chávez (colaborador), tu tenías algunas preguntas para aquí nuestro invitado.

Miguel Ángel Chávez:

 

Sí. Bueno, yo lo que comentaba aquí fuera del aire fue que, por ejemplo…digo, mandamos a hacer un trabajo, y luego somos muy exigentes y decimos ––Es que quiero que sea una curvatura de este tipo, que lleve un color, que lleve…–…pero bueno, la discriminación bueno siempre está presente y al momento de llegar y bueno… ––Ay…una carpintería––, voy…pero al momento de llegar la veo y digo ––Hay este señor tiene una discapacidad y ya no me va a quedar del color que quiero, la curvatura que quiero ya no …––, entonces aquí…ésa es una de las preguntas…y la otra….

Regina Santiago:

…esa es una de las preguntas. ¿Quién lo supervisa? ¿Quién supervisa la calidad?…

Miguel Ángel Chávez:

…y la otra…quién supervisa también ya una vez terminado el trabajo, quién dice ––Este es el color que debe de ir…éste sí le quedó bien…la curvatura es exactamente como la quería––, entonces bueno, ¿Quién le explica y quién convence aquí al que llega…?

Regina Santiago:

Haber…cómo funciona esto.

Vicente Miranda:

Sí bueno…cuando la gente llega a solicitar un mueble. Lo que les digo es que me lo digan y yo me lo voy iluminando en la mente, y les hago una miniatura. Sobre el mueble en escala o sobre la miniatura podríamos hacer cambios o modificaciones, pero ya estando el mueble en pequeño.

El color. Tengo unas muestras, un muestrario donde el cliente elige el color. Yo puedo aplicarlo, solo ya no más en cuestión de supervisarlo, por ejemplo, está mi esposa, está mi hijo, existe otra persona que se llama Raúl Birueta que es un maestro también con discapacidad motriz, él tiene otro tipo de conocimiento, pero también me echa ahí el ojito cuando se requiere.

Regina Santiago:

Pero entonces es todo un trabajo en equipo, cómo…

¿Cuál es tu papel Yolanda?

Yolanda González:

Pues ahora sí que cuando él nos dice que necesita de nuestra ayuda, pues yo del trabajo me paso al taller, perdón… o mi hijo, que somos los que le ayudamos a ver el color. Porque él tiene una variedad de tintas en el taller, entonces nosotros ya vamos y le decimos. El me dice, ––Sabes qué, me encargaron un color nogal––…o un color caoba clásico, por decirlo. Y ya nosotros vamos y le decimos ––Este es––, y vamos y se lo ponemos en un lugar específico donde él ya lo toca, y ya nosotros le supervisamos que esté bien el color de la tinta, uniforme, y ya para que él empiece a darle el toque final.

Regina Santiago:

Vicente pero también nos comentabas sobre la discriminación en…porque muchas veces la gente no te da trabajo o…es más difícil.

¿Cómo se han organizado ustedes para promover el taller y para promover lo que ustedes están haciendo?

Vicente Miranda:

Sí. La discriminación siempre está a la orden del día, está latente ahí ese problema con nosotros, porque precisamente decía no, igual y llégale cliente y dice ––¿Qué tal si no me quedan bien las cosas ? ––…Pero bueno, yo a esa gente les digo, ––Mi problema es éste…––…no…––Si me dan la oportunidad, pues adelante, puedo trabajarles––.

Trato de hacer las cosas lo mejor que se pueda… digo además soy ser humano, no…tengo errores, pero trato de que quede los menos que se pueda ese error.

Sí es bastante difícil el que la gente nos dé la oportunidad de demostrarles que podemos ser capaces. Podemos hacer lo mismo que una persona que ve, una persona que camina, una persona que habla, que oye…pero de diferente manera…no. Eso es lo que la gente aún no entiende, que podemos hacerlo de diferente manera.

Tampoco podemos exigirnos más de lo que podemos…eso, eso tenemos que tenerlo muy presente y es muy cierto en la vida de la persona con discapacidad.

Obviamente no puedo éste…pues ver como decíamos hace un ratito un color…no puedo decir, ––¿Sabe qué?…póngale éste…este rojo––, porque igual ése es un negro el que estoy agarrando…no.

Hay ciertas cosas que sí, si tenemos una limitación…y sí se nos complica un poquito el luchar con ese tipo de personas, pero bueno, las personas que de alguna manera pueden ser comprensivas, pues rápido nos dicen ––Bueno, está bien, hazme mi trabajo…no.

Blanca Brunal:

¿Vicente, ya saliendo del taller, cómo es su vida en la calle? ¿Cómo se comporta la gente con usted? ¿Cómo se desenvuelve usted en la calle?

Vicente Miranda:

Sí, en la calle es un poquito de problema caminar, principalmente sobre las banquetas, sobre las orillas de las banquetas porque, ahora ya ponen tubos, ponen botes con concreto, ponen los carros encima de las banquetas, entonces sí es un poquito problemático poder caminar sobre las calles…y éste la gente…bueno, pues hay gente muy amable. Hay unas personas que nos ayudan mucho y que ––Hágase para acá––, ––Permítame ayudarle a subir la escalera––…

En el tren ligero por ejemplo, que es en donde me traslado también hay gente que…que va casi acostados en los tubos, sentados ahí en los tubos. Es gente que sí se nos complica un poquito lidiar con ese tipo de personas. Pero en la escuela nos dijeron algo que es muy importante, que tenemos que adaptarnos al mundo…no, no el mundo a nosotros.

Entonces, pues tenemos que lidiar un poquillo, pero más o menos ahí vamos.

Regina Santiago:

¡Caramba Vicente!, bueno pues aquí nos dejas muchas tareas como sociedad, a todos los que no tenemos una discapacidad: tratar de ponernos en sus zapatos, y bueno pues este sí….hay pequeños detalles de la vida cotidiana que podrían ayudar mucho, pues a mejorar la condición.

Pero Miguel, tu tienes llamadas…

Miguel Ángel Chávez:

 

Así es. Tengo aquí una llamada de Sergio Alberto Ortega. Nos deja por aquí su teléfono y nos deja también un correo electrónico para que se pongan en contacto con él. Dice: …´Yo también soy una persona con discapacidad visual. Yo hago instrumentos musicales de cuerda y coincido con el invitado de que es muy importante el proceso de adaptación a la condición de discapacidad…´…

Y le gustaría que le dieran los datos del taller.

Regina Santiago:

Eso es…a eso iba yo…haber… ¿El taller tiene algún costo?

Vicente Miranda:

No. Es totalmente gratis. Yo imparto el curso a las personas que quieran aprender, pero que realmente quieran aprender.

El aprender a manejar las máquinas, las herramientas. Quieran conocer cada una de las cosas que se puedan aprender ahí.

Es totalmente gratis. Totalmente gratis… Estamos ubicados en la Delegación de Coyoacán y prácticamente trabajamos con nuestros propios ingresos, porque pues no tenemos alguien que nos patrocine así como que ––les regalo madera––…les regalo…por ahí hay algunas personas que muy amablemente nos venden por ejemplo los muebles que ya están usados. Nos los venden baratillos o nos lo regalan, entonces con eso podemos éste…

Regina Santiago:

Bueno, yo creo que podríamos hacer un llamado a nuestros radioescuchas para ver sí…sí tienen también la capacidad de donar muebles para que de eso salga también la madera, pues eso sería sensacional. Y se tendrían que poner en contacto con la Delegación Coyoacán…no.

Vicente Miranda:

Sí, principalmente con mis datos. La Delegación de Coyoacán me presta ese espacio. Agradezco a las autoridades que me han dado la oportunidad de seguir en este lugar, desde hace aproximadamente 11 años. Y la oportunidad de estar ahí trabajando con las demás personas que tienen alguna discapacidad.

Regina Santiago:

¿Para inscribirse en el taller es también ahí en la Delegación?

Vicente Miranda:

No, es directamente conmigo ahí en el taller.

Regina Santiago:

Ah, bueno, entonces tienes que darnos tus datos. ¿Cuál es el teléfono en donde…?… o algún correo…

Vicente Miranda:

Ok, sí. Mis datos éste…

Regina Santiago:

Haber. Tú estás en el correo mirandahvicente(guiónbajo)1@hotmail.com  Entonces…eh…y bueno pues yo creo que la gente te puede escribir. Si no también, que se comuniquen con nosotros a @regi_santiago y @omcim, y nosotros de alguna manera también bueno…canalizaremos todas…todas estas inquietudes.

Blanca qué….

Blanca Brunal:

 

No, yo estoy aquí fascinada aquí con la reflexión…

Regina Santiago:

¿Qué reflexión te deja esta conversación?

Blanca Brunal:

 

Desde que conocí a Vicente y vi el video, pues yo creo que es una persona que motiva a otra persona, no…

Nos motiva porque nosotros decimos, tenemos todo. Tenemos la visión, tenemos todas nuestras funciones físicas ideales. Y todo el esfuerzo que él hace…además ¡lo hace con tanto amor!…Y yo creo que es un gran artista de la madera Vicente.

Regina Santiago:

¿Vicente, algún mensaje que tú quisieras dejar para el público?

Vicente Miranda:

Sí bueno…principalmente que, las personas que acaban de adquirir alguna discapacidad. Pues creo que tenemos toda una vida por delante. Tenemos oportunidades, todos podemos hacerlo, sólo que de diferente manera…y pues echarle ganas y voltear hacia adelante…no. Para darnos cuenta que la vida sigue.

Regina Santiago:

Yola… ¿Cuál sería tu reflexión o tu mensaje para las personas que están cerca de una persona que ha perdido la capacidad de ver, pero que tiene muchas otras capacidades?

Yolanda González:

Pues también que motiven a sus personas con discapacidad, porque…ahora sí que nosotros somos los que tenemos que motivarlos para salir adelante…y pues, ahora sí que también ellos no…salgan adelante junto con la persona…porque luego hay veces que dicen ––No es que tengo una persona con discapacidad. Y yo mejor me voy ir–– …¡No, al contrario!…Que los motiven para salir adelante juntos.

Regina Santiago:

Sí, ahí hay mucho que aprender.

¿Miguel, a ti qué te deja nuestro programa de hoy?

Miguel Ángel Chávez:

Pues nos deja muchas experiencias y reflexiones. Sobre todo quienes pues…muchas veces andamos en esta ciudad, en el transitar día a día, y bueno, yo creo que es importante también que la gente haga consciencia de los lugares, de los espacios…

El gobierno que también ponga de su parte, pues yo creo que en la situación sobre todo de estos transitares que son las banquetas…que bueno, hay que…hay que poner un… ¡Pues no un granito!… Yo creo que hay que poner mucha atención, por supuesto, porque también lo estamos viendo y se está necesitado muchísimo de esa atención para las personas con discapacidad. ¡Para ese ir y venir!

Regina Santiago:

Son llamados muy importantes. Ahora, quiero complementar todas estas reflexiones de este programa, con un recuerdo de Jorge Luis Borges, un escritor argentino que fue uno de los más destacados de la literatura del Siglo XX. Borges publicó ensayos breves, cuentos y poemas, y quedó ciego desde los 55 años y murió 31 años después, el 14 de junio de 1986.

Jorge Luis Borges escribió un poema que se titula “Elogio de la sombra”. Este poema es una invitación a reflexionar sobre la vejez y la ceguera, con una actitud de optimismo y de amor por la vida. Con el amor de refleja Vicente Miranda al haber compartido esta tarde con la audiencia de Radio Ciudadana las experiencias de su taller de carpintería, en el que se fabrican muchas cosas, entre ellas, redes de solidaridad y  mutuo. Redes que fortalecen la autoestima.

Nos despedimos entonces con este poema de Jorge Luis Borges, “Elogio de la Sombra”.

Dice.-

´La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)

puede ser el tiempo de nuestra dicha.

El animal ha muerto o casi ha muerto.

Quedan el hombre y su alma.

Vivo entre formas luminosas y vagas

que no son aún la tiniebla.

Buenos Aires,

que antes se desgarraba en arrabales

hacia la llanura incesante,

ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,

las borrosas calles del Once

y las precarias casas viejas

que aún llamamos el Sur.

Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;

Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;

el tiempo ha sido mi Demócrito.

Esta penumbra es lenta y no duele;

fluye por un manso declive

y se parece a la eternidad.

Mis amigos no tienen cara,

las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,

las esquinas pueden ser otras,

no hay letras en las páginas de los libros.

Todo esto debería atemorizarme,

pero es una dulzura, un regreso.

De las generaciones de los textos que hay en la tierra

sólo habré leído unos pocos,

los que sigo leyendo en la memoria,

leyendo y transformando.

Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,

convergen los caminos que me han traído

a mi secreto centro.

Esos caminos fueron ecos y pasos,

mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,

días y noches,

entresueños y sueños,

cada ínfimo instante del ayer

y de los ayeres del mundo,

la firme espada del danés y la luna del persa,

los actos de los muertos,

el compartido amor, las palabras,

Emerson y la nieve y tantas cosas.

Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,

a mi álgebra y mi clave,

a mi espejo.

Pronto sabré quién soy.´

Bueno, así miraba la vida y se miraba asimismo, ese gran poeta ciego que fue Jorge Luis Borges.

Muchas gracias Blanca Brunal. Muchas gracias Vicente. Muchas gracias Yola…

//

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