El exoesqueleto español busca la rehabilitación de los parapléjicos (El País/Madrid)

Por JUAN CARLOS BOW Madrid, publicado en El País

El dispositivo combina desde la estimulación eléctrica de músculos hasta la realidad virtual

Transferencia de tecnología para el mundo empresarial

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“Pie derecho, ahora pie izquierdo… Derecha, izquierda, derecha, izquierda”, indica Eloy Urendes, ingeniero del CSIC, a una paciente parapléjica que camina por un costado del polideportivo multiuso del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

La discapacitada, originaria de Guinea Ecuatorial, mueve las piernas con la ayuda de un prototipo de exoesqueleto (esqueleto externo), que científicos y doctores de ocho instituciones españolas desarrollan desde 2010, dentro de un proyecto llamado Hyper. “El dispositivo tiene como primer objetivo la rehabilitación, más que la comercialización”, afirma el doctor Ángel Gil, responsable del programa en el centro sanitario toledano.

La aclaración de Gil viene a colación porque la Agencia estadounidense de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó hace un mes la comercialización del primer exoesqueleto en EE UU, Rewalk, un dispositivo motorizado que permite a un parapléjico ponerse de pie, caminar y sentarse con la ayuda de unas muletas. El esqueleto externo y de metal ajustable se apoya en las piernas y en el torso, lleva unos motores que posibilitan el movimiento en las caderas, rodillas y tobillos. El aparato, elaborado por una compañía israelí, no está diseñado para subir escaleras y hacer deportes.

Gil afirma que el dispositivo español va más allá del Rewalk, ya que en el proyecto Hyper trabajan en la elaboración de un esqueleto para el miembro superior y otro para el inferior. “En esta industria todo va muy deprisa. Se trata de mejorar lo que hay o buscar otras alternativas”, añade. El doctor, también director del laboratorio de biomecánica del hospital de Toledo, comenta que el aparato nacional combina cuatro tecnologías: el exoesqueleto; la estimulación eléctrica de músculos; interfaz cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) y realidad virtual.

Al igual que Rewalk, el exoesqueleto español utiliza un pequeño motor en cada articulación (cadera, rodilla y tobillo) para mover la estructura. Sin embargo, con la estimulación eléctrica se busca aprovechar los músculos como una segunda fuente de alimentación de movimiento, según el galeno, que añade que para esto se debe establecer un sistema de control de cuándo actúa el motor y cuándo la contracción muscular.

En el caso de la tecnología BCI (Brain Computer Interface), esta consiste en un casco o gorro que se le pone al paciente para detectar la intención de determinados movimientos.

“La persona piensa: quiero empezar a caminar, entonces esa intención es detectada y codificada en una señal eléctrica que se envía a un ordenador, que a su vez manda la orden de inicio de la marcha al exoesqueleto”, explica Gil. “De esta manera, involucramos a los pacientes en la terapia, que no sea algo robotizado”, agrega.

La realidad virtual se utiliza para que los pacientes tengan una “retroalimentación sensorial” de lo que ejecutan. Esta tecnología “es muy importante” para la rehabilitación del miembro superior, ya que “ves en una pantalla el movimiento que quieres hacer con la mano”, resalta Gil.

Los exoesqueletos son probados en pacientes con algún daño neurológico. En el hospital de Toledo se evalúan en personas con alguna lesión medular, mientras en la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos se prueban con enfermos por daño cerebral, ya sea por un ictus o hemiplejias. El proyecto Hyper finalizará el próximo 31 de diciembre, según el doctor, quien afirma que para esa fecha habrán “identificado” las posibles combinaciones entre las cuatro tecnologías, y los diferentes escenarios de uso clínico de los prototipos.

Además, para fin de año esperan tener evidencia científica y los primeros datos clínicos de la eficacia de estos dispositivos frente a la terapia tradicional. “Este proyecto va encaminado hacia la rehabilitación de aquellos pacientes que pueden tener alguna posibilidad de mejorar un movimiento. Y hacia la compensación en aquellos casos en que ese movimiento no se va a poder obtener”, concluye Gil.

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