Cuando la adversidad conduce al arte (La Jornada/Chiapas)

Por Elio Henríquez, publicado en La Jornada

César Artemio del Valle Ruiz toca una marimba adaptada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. La falta de brazos no le ha impedido aprender música, grabar un disco y estudiar leyes

A César Artemio del Valle Ruiz no tener brazos, a causa de un accidente que sufrió a los 11 años de edad, no le impide vivir una de sus mayores pasiones: tocar la marimba.

Para hacerlo utiliza unos huaraches adaptados con correas para sujetar las baquetas, diseñados por Alexis Díaz López, maestro de César Artemio.

Tres años después de haber empezado a tocar la marimba grabó su primer disco, que incluye 12 melodías clásicas, entre ellas Bésame mucho, e Imagine, acompañado por el grupo que dirige Díaz López.

Se ha presentado en festivales de marimba en Villahermosa, Tabasco; Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de las Casas, y en comunidades indígenas de Chiapas.

Su marimba tiene llantas en lugar de patas y se coloca en el piso y el músico se sienta en una silla especial de más de un metro de alto.

César Artemio contó que el 24 de marzo de 2005, cuando jugaba con un grupo de niños en la azotea de una casa del barrio de Mexicanos, en esta ciudad, se electrocutó al caer y sujetarse de unos cables.

Dos meses y medio permaneció hospitalizado y al salir comenzó terapias. Al principio fue difícil escribir con la boca, pero con la práctica me acostumbré, comentó el también estudiante de séptimo semestre de la carrera de derecho.

Recordó que su pasión por la música surgió después de que perdió los brazos y de que conoció a Alexis Díaz, egresado del Conservatorio Nacional de Música.

Sin saber que un día se encontraría con César, el músico diseñó años atrás su marimba podolaria, proyecto que presentó al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y fue aprobado.

Explicó que su idea inicial era tocar la marimba con baquetas, dos con cada mano y dos con los pies, en forma parecida al órgano tubular.

En una ocasión, cuando se dirigía en autobús a Guatemala para una competencia, hablaba de su proyecto con una amiga; detrás de ellos iba una tía de César Artemio.

Al llegar, la mujer habló con el profesor, quien aceptó al joven como estudiante. Es un poco tímido, pero muy disciplinado; tiene una habilidad tremenda y un oído bastante desarrollado. Ni él sabía el potencial que tiene, comenta Alexis Díaz.

–¿Fue difícil aprender a tocar la marimba? –se le pregunta a César Artemio.

–Algo complicado porque se necesita articular bien los pies, pero con la práctica todo va bien.

–¿Te ha servido de terapia?

–Mucho. Es un medio de meditación; te da seguridad, control.

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